Desde hace no mucho tiempo, concretamente desde que Steve Jobs publicara su carta contra Adobe en la que exponía los motivos por los que Apple rechazaba que Flash Player funcionara en sus móviles, se inició una especie de batalla por motivos que parecían ser más que justos: un entorno abierto, seguro y optimizado para dispositivos móviles. De repente todo el mundo se unió a una cruzada en la que Steve Jobs era la mano justiciera contra un gigante frío y acaudalado que encarnaba un oscuro poder perjudicial para el buen avance de la tecnología.
Los motivos del ataque realmente eran distintos. En la biografía recientemente publicada sobre el fundador de Apple, se explica que cuando Jobs regresó a la compañía pidió a Adobe que desarrollara un programa de edición de vídeo, es decir, una versión para Mac de Adobe Premier, y Adobe rechazó su propuesta argumentando que carecía de suficiente cuota de mercado. Jobs les guardó rencor desde entonces. "Yo puse a Adobe en el mapa y ellos me jodieron", explicó posteriormente.
Está claro que la cabeza pensante de Adobe que advirtió que iOS no tenía suficiente cuota de mercado, acabó equivocándose. La pobre, evidentemente, no pudo prever la irrupción del sistema operativo en dispositivos móviles (iPhone e iPad) y el tremendo auge que desencadenó (con ambos). Adobe tampoco pudo prever la capacidad de convocatoria de Steve Jobs, una personalidad capaz de arrastrar a millones de personas a favor de su causa. Con un líder como él, los seguidores incondicionales de una marca son como miembros de una secta (o de un partido político): completamente incondicionales.
Steve Jobs ya había cerrado la puerta a Flash para sus dispositivos móviles mucho antes de la famosa carta, y necesitaba un entorno capaz de suplirlo. ¿Abierto? ¿Optimizado para dispositivos móviles? La respuesta estaba en HTML.
Desde la última especificación oficial de HTML (verisión 4.01) el 24 de diciembre de 1999, la actividad de estandarización del W3C había quedado detenida a favor del estándar XHTML. Por este motivo, en el año 2004, las empresas Apple, Mozilla y Opera decidieron organizarse en una nueva asociación llamada WHATWG (Web Hypertext Application Technology Working Group), centrándose en el futuro estándar HTML5, cuyo primer borrador oficial se publicó el 22 de enero de 2008.
Debido a la fuerza de las empresas del grupo WHATWG y a la publicación de los borradores de HTML 5.0, el W3C decidió retomar la actividad estandarizadora de HTML. HTML5 todavía se encuentra en modo experimental, aunque ya es utilizado por múltiples desarrolladores web debido a sus avances, mejoras y ventajas. Se estima que se llegará a establecer como estándar al 100% para el año 2020, aunque todo depende de la velocidad con que se vayan adoptando los cambios.
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Las despedidas a Flash, poco a poco, van acumulándose mientras aún resuena aquel debate que
Adobe ha anunciado que abandona el desarrollo de Flash Player para navegadores de móviles y se centra en mejorar la experiencia a través del lenguaje HTML5.
Cada vez son menos las páginas Web que cuentan con contenidos en Flash, y qué decir de aquellas que están realizadas íntegramente en esta tecnología. Comprobamos que Flash se va especializando para campañas de lanzamiento, microsites publicitarios, presentaciones de productos, juegos y publicidad interactivos… entornos que están orientados más al mundo de las sensaciones, donde se requiere mayor espectacularidad e interactuación con el usuario: en definitiva, el mundo del Marketing Online.
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