Bill Gates y sus reglas-leyendas urbanas
Escrito por Mr Xtro en Curiosidades, Frase del Día
Anda circulando por el los correos lestrónicos (nuevamente, qué pesadez) un documento con unas supuestas REGLAS que Bill Gates dictó en una conferencia en una escuela secundaria sobre 11 cosas que los estudiantes no aprenden en la escuela.
Habla de cómo la "política educativa de vida fácil para los niños" ha originado una generación sin concepto de la realidad, y de cómo esta política ha llevado a las personas a fallar en sus vidas después de la escuela.
Según se comenta en ese correo, todos esperaban que fuera a hacer un discurso de una hora o más, pero la conferencia le llevó menos de cinco minutos, le aplaudieron más de diez, dio las gracias y se fue enseguida en su helicóptero.
No sabemos si esto es un bulo o si ocurrió de verdad. Si se trata de algo inventado o real. Después de buscar un rato por el Google, encontramos resultados dispares: hay quien afirma que fue una conferencia en “una” Universidad (indeterminada) y quien concreta que fue en la Universidad de Yale: y nadie se pone de acuerdo en la fecha exacta en que ocurrió (los famosos “hace un tiempo” y “hace unos años” son la única referencia temporal).
No obstante, las reglas tienen una buena enjundia, y está bien refrescar nuestra mente con ellas:
Regla 1
La vida no es fácil, acostúmbrate a ello.
Regla 2
El mundo no está preocupado por tu autoestima.
El mundo espera que hagas algo útil por él ANTES de sentirte bien contigo mismo.
Regla 3
No ganarás 20.000 $ al mes nada más por salir de la escuela.
No serás vicepresidente de una empresa con coche y teléfono a tu disposición, por lo menos hasta que con tu esfuerzo hayas conseguido comprar tu propio coche y teléfono.
Regla 4
Si crees que tu profesor es duro, espera a tener un Jefe.
Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.
Regla 5
Vender papel usado o trabajar los días festivos no es ser lo último en la escala social.
Tus abuelos tenían una palabra diferente para eso: lo llamaban oportunidad.
Regla 6
Si te equivocas, no le eches la culpa a tus padres o a la mala suerte.
Por lo tanto no lloriquees por tus errores, aprende de ellos.
Regla 7
Antes de nacer tú, tus padres no eran tan críticos como ahora. Ellos se volvieron así por pagar tus cuentas, lavar tus ropas y oírte decir que son “ridículos”.
Por tanto, antes de salvar el planeta para la próxima generación, queriendo remediar los errores de la generación de tus padres, comienza limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación.
Regla 8
La escuela puede haber eliminado la distinción entre excelentes, buenos y regulares, pero la vida real no. En muchas escuelas hoy no repites el curso, hacen que tus tareas sean cada vez más fáciles y tienes las oportunidades que necesites hasta aprobar.
Esto no se parece en nada a la vida real. Si fallas, estás despedido. Así que acierta a la primera.
Regla 9
La vida no está dividida en bimestres.
No tendrás largas vacaciones de verano y no encontrarás quien te ayude a cumplir con tus tareas, ni jefes que se interesen en ayudarte para que te encuentres a ti mismo. Todo esto y mucho más, tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.
Regla 10
La televisión NO es la vida real.
En la vida real, las personas tienen que dejar los juegos, el bar, los bailes o los amigos para irse a trabajar.
Regla 11
Sé amable con los estudiosos (aquellos estudiantes que tú y muchos otros juzgáis que son sosos).
Existen muchas probabilidades de que termines trabajando PARA UNO DE ELLOS.
NOTA AL MÁRGEN: la regla 11 es la única que me llego a creer como original de este fulano. Basta con mirar el careto que tenía cuando era joven para entender que es posible que sea de su cosecha.
Venía escuchando la SER de Palencia y me he reencontrado con el ínclito Mariano Bustillo, agricultor de Astudillo que ha hecho de la meteorología una afición primero y una devoción después. Hasta el punto de convertir el patio de su casa en el llamado "observatorio meteorológico de Carralobo", e informar diariamente de las variables de la provincia. A lo cual suele añadir una frase tomada del refranero popular, que entona con su profunda, sabia y pausada voz castellana, para concluir de inmediato con un "buenos días" apresurado, casi hosco.


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